
La guerra contra el narcotráfico en México no se libra sólo con las armas
La guerra contra el narcotráfico en México tiene una nueva trinchera: la batalla tecnológica.
Recientemente se informó que la Secretaría de la
Defensa Nacional (Sedena) invirtió unos US$400 millones para comprar
sistemas de rastreo de internet, espionaje de teléfonos móviles,
especialmente Blackberry, así como un software para controlar a
distancia computadoras y detectar contraseñas.
El gobierno mexicano dice que esta sofisticada tecnología es para combatir a la delincuencia organizada.
Pero especialistas advierten que el ejército
llega tarde, pues los carteles de narcotráfico la utilizan desde hace
varios años para evadir el rastreo de militares mexicanos y de agencias
de seguridad de Estados Unidos.
El crimen organizado suele estar un paso
adelante, le dice a BBC Mundo Alberto Islas, director en México de la
consultora independiente Risk Evaluation.
"Los carteles tienen una ventaja muy amplia
porque destinan más recursos a comprar tecnología y son más flexibles
para adaptarse a los nuevos métodos", explica.
Para esta nueva batalla, las autoridades
mexicanas requieren ayuda. El secretario de Gobernación, Alejandro
Poiré, pidió recientemente a desarrolladores de tecnología que habiliten
una app que ayude a combatir la delincuencia, a través de un sitio de
reporte anónimo de crímenes.
Antenas
"Los
carteles tienen una ventaja muy amplia porque destinan más recursos a
comprar tecnología, y son más flexibles para adaptarse a los nuevos
métodos"
Alberto Islas, Risk Evaluation
Hace unos meses, el ejército desmanteló una
extensa red de antenas y equipos de comunicación con los que el cartel
de Los Zetas mantenía comunicación en tres estados del sureste y el
norte del país: Veracruz, Tamaulipas y Coahuila.
La red operaba con una señal encriptada de radio
y telefonía móvil. Según las autoridades servía para coordinar el
tráfico de droga, secuestro de personas indocumentadas y especialmente
para vigilar el movimiento de las tropas que les acechan.
El sistema operó al menos durante dos años, y en
algunos casos las antenas -con un promedio de 20 metros de altura- se
instalaron cerca de cuarteles militares o policíacos.
Pero esta red, considerada como de nivel medio
en el mercado de telecomunicaciones, es apenas una muestra de la forma
como los carteles han incorporado la tecnología a su vida cotidiana,
explica Islas.
Algunos grupos, como los carteles de Juárez y
Sinaloa, por ejemplo, utilizan programas de acceso remoto a
computadoras, de recopilación de hábitos de navegación -conocidos como
adware-
o marcadores para conectar el servicio de internet a través de códigos
especiales y no por los nodos del servidor contratado. A estos
marcadores se le llama
dialers.
Todo con un fin: evadir a las autoridades y coordinar sus operaciones delictivas.
"La usan para hacer contrainteligencia", explica
el especialista. "El crimen organizado usa cosas muy básicas, desde
instalar un puesto de tacos afuera de una zona militar para vigilar el
movimiento de tropas, hasta usar un sistema sofisticado de escuchas para
controlar las frecuencias de las fuerzas armadas".
Dudas

Espiar teléfonos móviles es parte de la estrategia contra el tráfico de drogas en México
Pero no todos están conformes con la compra de tecnología de espionaje por parte de la Sedena.
Alejandro Cerezo Contreras, uno de los
fundadores del Comité Cerezo México, dedicado a la defensa de derechos,
en entrevista con BBC Mundo, advierte del riesgo que ese equipo y el
software se utilicen también para vigilar a activistas sociales.
"Si esa tecnología se utilizara para la investigación contra los delincuentes estaría excelente", indica.
La compra de nueva tecnología de espionaje por parte del Ejército alerta al Comité Cerezo.
"No hay una política que regule su uso. Si bien
la ley dice que debe haber la orden de un juez para utilizarla, hay
muchos casos de defensores donde no existe ese mandato".
"La experiencia, hasta el momento, es que la tecnología se usa en contra de los defensores de derechos humanos y periodistas"
Alejandro Cerezo, activista de derechos humanos
Pero no es el único problema, añade el consultor
Alberto Islas. Para ganar la batalla en la trinchera tecnológica, las
autoridades mexicanas deben cumplir dos requisitos.
El primero, asegurar la vigencia del equipo que
compran para no ser rebasados por los carteles de narcotráfico y el
segundo que la información obtenida tenga siempre el respaldo de los
jueces.
Es básico, insiste: si las pruebas recabadas en
el espionaje no tienen respaldo legal, es imposible incorporarlas en el
juicio a los delincuentes. Y por esta carencia, subraya el analista, es
que muchos han quedado libres.